Evasión o victoria, o de como Backbone.js salvó el frontend de Ducksboard

La web está cambiando, vaya si lo está haciendo. Todavía recuerdo con claridad mis primeros encuentros con HTML, aquellas “páginas personales” de diseño ridículo y peor contenido que nos sacábamos de la manga, orgullosos, Diego y yo. El súmmum de la técnica era incrustar un GIF animado para darle movimiento al asunto, y enviar datos vía formulario era el no va más de la interactividad. Tiempos entrañables aquellos.

Hoy en día la página más chorra usa todo tipo de artimañas técnicas para ser dinámica, interactiva y rápida, no vayamos a tener que esperar. La idea es, como vamos viendo cada vez más claro, difuminar (si no borrar) el límite entre página web y aplicación nativa. Eso de clickar links y esperar a que cargue una nueva página ha quedado desfasado, esto ha de parecer una aplicación, no un conjunto de documentos enlazados. Ahí tenemos a AJAX, Comet, WebSocket y otro buen puñado de tecnologías y técnicas que tratan de abstraernos del concepto de página web y llevarnos en volandas a la era de la aplicación web. Y todo ello de la mano de JavaScript, el otrora patito feo ahora elevado a lingua franca de esta nueva era y lenguaje del momento.

Sigue leyendo

Advertisements