Somos lo que hacemos

Ni lo que decimos, ni lo que pensamos, ni lo que comemos. Si me preguntan a mí, somos lo que hacemos. La acción es definitoria, todo lo demás papel mojado. El movimiento se demuestra andando, que decía aquel. No me sirven los “dilatada experiencia en”, show me the money mejor. Si sabes hacer algo, hazlo. Pensar en hacerlo no aporta ni demuestra nada. Hablar de hacerlo, y que te escuchen, puede que te alimente el ego un tiempo, pero el vacío de realidad no van a llenarlo aplausos falsos a un mensaje falto de experiencia.

En esta España nuestra lo de hablar con hechos por delante se lleva poco, el cantamañanismo está a la orden del día. Pero en otros lugares la gente es menos inocente, y las grandes palabras y promesas se tienen que respaldar con tangibles. Los americanos, por ejemplo, los muy jodíos. Los patos primigenios, esto es Diego, Jan y un servidor (con la inestimable ayuda de la señora Pato Marta), nos pasamos un par de semanas hace unos meses en San Francisco hablando de lo nuestro con quien quisiese escuchar. Y escuchar escuchaban, con atención. Pero lo del “mira que bonito lo mío” no iba a ser suficiente…

Los patos en su oficina de California: el Happy Donuts

A ver qué se cuenta este…

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