Indie gaming, mon amour

¡Ah, la infancia, que tiempos aquellos! Todo era apasionante, todo era único, todo era… nuevo. Y vaya si eso era cierto con los videojuegos. Si son un medio joven ahora, imaginad hace más de 20 años, cuando servidor era un chaval (y mono, y delgado, perra vida…). No paraban de salir juegos que inauguraban un género, o que daban una vuelta de tuerca a uno existente, haciéndolo madurar. Las mejoras técnicas eran constantes, que si más colores, más planos de scroll, ahora tenemos polígonos, toma cel-shading, ahí llega el bump mapping, etc, etc. Como decía, un medio nuevo, todo por explorar, nuevas ideas a raudales, el paraíso de la creatividad, oiga. Pero todos nos hacemos viejos.

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