El diablo está en los detalles, Python edition

No es un secreto que Ducksboard está implementado en Python. Hemos dado alguna que otra charla sobre el producto, y en ellas hablamos de la elección de tecnologías y otras hierbas. El decantarnos por Python no nos llevó demasiado trabajo a Jan y a mí. Es un lenguaje que conocíamos bien (Flumotion está escrito en Python, y de ahí veníamos), y nos parecía razonablemente decente (no es Lisp, pero tampoco es PHP) y adaptado a las necesidades del proyecto. En alguna de esas charlas nos han preguntado que por qué no usamos Javascript y Node.js, o Ruby, o Erlang, o Go, o cualquier otro lenguaje / plataforma.

Bien, esa pregunta tiene su jugo. Justificar el uso de una tecnología frente a otras puede derivar rapidamente en un flamewar de libro, lo que suele aportar poco y poner a la gente de mal humor. Como la política, ¡o el fútbol! Mal rollo. Y aquí no quiero malos rollos, soy un tío positivo. Así pues, he optado por no responder atacando las flaquezas de otros lenguajes, sino subrayando algunas de las pequeñas cosas que me hacen feliz en Python. Vamos, que paso de explicar la ponzoña de lenguaje que es Javascript, y en cambio prefiero centrarme en esos detallitos que hacen que Python mole bastante más. Sin acritud.

A ver qué tiene ese Python que no tenga Javascript…

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